No eres el único: un segundo de descuido y el café con leche, el vaso de agua o la cerveza acaban sobre el teclado. Esto es lo que tienes que hacer:
- Apágalo y desenchúfalo enseguida para evitar cortocircuitos.
- Quita la batería si tu modelo lo permite. Si es interna, mejor tráelo: en muchos modelos hay que desmontar casi todo y es fácil romper algún conector.
- Absorbe el líquido con papel sin presionar las teclas. El agua puede oxidar componentes; si el líquido llevaba azúcar, las teclas quedarán pegajosas.
- Dale la vuelta y déjalo secar al menos 24 horas. No lo enciendas para probar. Tu información está a salvo en el disco.
- Nunca uses secador de pelo: dañará más los circuitos.
- Puedes usar sobres de gel de sílice para absorber la humedad.
¿Y después?
Lo primero es una limpieza interna. Muchas veces, limpiando el teclado y comprobando que el líquido no ha llegado a la placa base, el problema se soluciona. Si alguna zona del teclado queda dañada, habrá que cambiarlo.
