Pulsas el botón y solo parpadea el testigo de encendido, la pantalla sigue negra y a los pocos segundos todo se apaga. O aparece el logo de la marca y se apaga enseguida.
Si te han dicho que hay que cambiar la placa base, el presupuesto será caro y tardará más de 25 o 30 días: hay que conseguir el mismo modelo y muchas veces está descatalogado. Es normal que pienses en comprar otro portátil, pero…
Reparar, no sustituir
Nosotros te ofrecemos otra solución: reparar la placa base. Al desmontarla, localizamos el componente que no funciona —muchas veces quemado por una sobretensión o por un corto en el circuito— y lo sustituimos. Es más económico y mucho más rápido.
Es como el buen dentista: antes de quitar la muela y poner un implante, intenta conservarla. Primero reparamos el componente averiado, y solo si no queda bien, como último recurso, cambiamos la placa.
Reparar también es cuidar el medio ambiente: dar una segunda vida a tus equipos en lugar de usar y tirar.
